Escupir, en varias culturas, creo que es un símbolo de desprecio y desagrado. He visto que algunos judíos tienen por costumbre o tradición escupir cuando ven pasar a un católico.
Es triste ver cómo una sociedad ha sido alimentada con resentimiento y odio. Culpan de lo que han sufrido a egipcios, romanos, alemanes. Crean y promueven, por una parte, una cultura del resentimiento. Por otra, la cultura de ser los elegidos. ¿Por qué? Porque así lo dicen sus sagradas escrituras. ¿Quién escribió esas sagradas escrituras? Ellos mismos —por decirlo de una forma que tiene su gracia—.
Hay un enfoque que lo plantea así: pudieron ser los propios sacerdotes quienes las escribieron como forma de dar consuelo y ánimo a un pueblo oprimido. Si fueron esclavizados por egipcios o babilonios, ese consuelo pudo ser editar unas escrituras para ponerse como protagonistas de las historias, como los elegidos de Dios —con la mejor de las intenciones, para aliviar y animar a un pueblo—. Pero quienes vienen después pueden tomar esos textos e interpretarlos desde el ego, de tal forma que los lleve a escupir a los demás, a creerse por encima del resto solo por su religión.
Y tanta llega a ser su arrogancia que a los suyos mismos que osan llevarles la contraria los señalan como traidores —ya no serían parte del pueblo elegido—. Pero quien decide quién es elegido es quien está en el poder, y lo hace para mantener ese poder. Puede escupir a quien quiera.

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