El sentir es un instinto que nos indica cómo algo nos afecta. ¿Puede el sentir ser un indicador erróneo? Mi respuesta es: ¿por qué no? Si está basado en criterios erróneos, en lógica defectuosa, en modelos mentales equivocados, claro que puede indicarnos algo falso.
El sentir básico de lo bueno —el amor— puede ser un indicador esencial, la última referencia a la que acudir cuando todo lo demás falla. Si la información que recibimos es difusa y contradictoria, y nos hace sentir que algo está mal, ese instinto merece atención.
Pero cuando vemos que hay quien no confía en el relato oficial porque no cree en sus fuentes, y sin embargo sí cree en el relato del opresor, ¿qué está pasando? Su sentir parece indicarles que deben rechazar todo aquello que va en contra de lo que ya creen. Aunque se encuentren contra la pared por inconsistencias e incoherencias, el instinto es defenderse: sienten que están siendo atacados porque se identifican con esa postura y, por ende, perciben cualquier cuestionamiento como un ataque a sí mismos.
Por eso debemos aprender a hablar de la verdad partiendo de la verdad que hay en el argumento del otro, y evitar señalar sus errores de forma directa. Aunque también —y esto es igualmente importante— debemos aprender a reflexionar cuando alguien nos señala los nuestros, y no tomarlo como un ataque a nuestro ser. Tenemos que aprender a desligar el ser de las ideas. ¿No es así?





