Según tengo entendido, los humanos primitivos posiblemente vivían en los árboles durante la noche para poder descansar a salvo de los depredadores. Con el tiempo empezarían a usar cuevas como guaridas donde refugiarse. Esto pudo verse favorecido por el control del fuego, que les permitiría abrigarse dentro de espacios más cerrados. Del mismo modo, pudieron aprender de los animales que se refugiaban en guaridas e imitarles. La ubicación también importaba: una cueva en un lugar de difícil acceso para un depredador sería más segura, tanto para descansar como para almacenar alimentos.
Esta idea de la guarida pudo ser el precursor de la choza: una guarida construida, no simplemente una cueva habitada. Los animales —aves, roedores, insectos, peces— de todo tipo tienen distintos tipos de guaridas, y supongo que las siguen usando de la misma forma. No creo que se hayan observado cambios significativos en ese comportamiento.
Lo que me lleva a pensar que el ser humano es el único que ha modificado ese comportamiento y ha desarrollado distintos tipos de habitáculos con distintos fines. Ya no solo para dormir, sino también para transportarse, guardar alimentos, animales o posesiones. He pensado hasta aquí en el sentido estrictamente físico de la palabra guarida, pero también podría haber explorado un sentido mental o espiritual. Todo depende de la imaginación y la creatividad de la mente.






