Esta palabra tiene varios significados que puedo ligar a las tres áreas de desarrollo: físico, mental y espiritual.
a) Físico. Las estrellas son brillantes, y contemplar un cielo estrellado es un espectáculo hermoso. Las auroras boreales también. El fuego, que el ser humano utilizó para cocinar, iluminar y revelar lo oculto, abrigar, fundir o separar elementos, purificar el oro y preparar la tierra para sembrar. El brillo en las cosas suele indicarnos cuidado, belleza, novedad, lujo.
b) Mental. Se dice que una persona es brillante cuando es inteligente y astuta —cuando muestra una gran comprensión de las cosas y usa el conocimiento con ingenio—. Nos deslumbra con su brillantez, que se manifiesta en creatividad, imaginación y capacidad de resolución. El ingenio es el destello de esa brillantez que una persona posee.
c) Espiritual. Dios se asocia con la luz: lo que ilumina, muestra el camino y nos libera de la oscuridad y lo desconocido. Se liga a lo bueno, lo puro, lo santo. A los santos se los suele representar con un aro brillante sobre la cabeza. A los ángeles, rodeados de un resplandor; y en la literatura se habla de luz, fuego brillante, fulgores. Las personas que han estado cerca de la muerte hablan de una luz brillante al final de un túnel oscuro. En general, relacionamos lo brillante con lo bueno.
Algo que personalmente me encanta es el brillo en los ojos de una persona. Son tan brillantes que parecen iluminar —parece que se ve la vida en ellos—, como si fuera el alma mostrando su bondad, su felicidad desbordando a través de los ojos.






