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sábado, 31 de octubre de 2026

Intestino

Voy a escribir sobre el intestino. Pero como siempre, lo concreto me llevará a lo abstracto. Tenemos el intestino grueso y el intestino delgado. Si no me equivoco, parte del intestino absorbe nutrientes para nuestro cuerpo —al igual que otros órganos que también actúan como transformadores de energía—. Incluso creo que es en el intestino donde hay algunas neuronas; no recuerdo bien en qué parte exactamente, pero recuerdo el dato curioso: neuronas que no están en el cerebro.

Aún quedan muchas cosas por descubrir, tanto en lo físico como en lo mental y lo espiritual. Me viene a la mente que lo mental y lo espiritual pueden tener un carácter infinito, mientras que lo físico podemos pensar que es finito —aunque tal vez sea nuestro conocimiento actual el que nos lleva a pensar eso—. Nuevos descubrimientos pueden hacernos cambiar de opinión. Y así como vemos el infinito en los números enteros, podemos llegar a verlo también en lo pequeño. Digo encontrar solo como forma de hablar, porque si en el espacio pensamos en un infinito hacia lo grande, ahora pienso en el infinito hacia lo microscópico.

Y así es como incluso un intestino me lleva a divagar entre los números, el universo y lo microscópico. De lo físico a lo mental, e incluso a lo espiritual. ¿Por qué? Porque son los modelos que utilizo para guiar mi pensamiento.

viernes, 30 de octubre de 2026

Escupir

Escupir, en varias culturas, creo que es un símbolo de desprecio y desagrado. He visto que algunos judíos tienen por costumbre o tradición escupir cuando ven pasar a un católico.

Es triste ver cómo una sociedad ha sido alimentada con resentimiento y odio. Culpan de lo que han sufrido a egipcios, romanos, alemanes. Crean y promueven, por una parte, una cultura del resentimiento. Por otra, la cultura de ser los elegidos. ¿Por qué? Porque así lo dicen sus sagradas escrituras. ¿Quién escribió esas sagradas escrituras? Ellos mismos —por decirlo de una forma que tiene su gracia—.

Hay un enfoque que lo plantea así: pudieron ser los propios sacerdotes quienes las escribieron como forma de dar consuelo y ánimo a un pueblo oprimido. Si fueron esclavizados por egipcios o babilonios, ese consuelo pudo ser editar unas escrituras para ponerse como protagonistas de las historias, como los elegidos de Dios —con la mejor de las intenciones, para aliviar y animar a un pueblo—. Pero quienes vienen después pueden tomar esos textos e interpretarlos desde el ego, de tal forma que los lleve a escupir a los demás, a creerse por encima del resto solo por su religión.

Y tanta llega a ser su arrogancia que a los suyos mismos que osan llevarles la contraria los señalan como traidores —ya no serían parte del pueblo elegido—. Pero quien decide quién es elegido es quien está en el poder, y lo hace para mantener ese poder. Puede escupir a quien quiera.

jueves, 29 de octubre de 2026

Hour

An hour is a unit of time we use as a reference to divide our day into chunks. And we can talk in hours: a couple of hours to get to university, an hour just to reach the centre of Madrid, five hours to visit Villajoyosa, twelve hours to fly to Ecuador, an hour for lunch, an hour for swimming, an hour to spend time with someone, a couple of hours to watch a film, an hour to watch an episode of a series.

A day is divided into twenty-four hours. Nowadays people work eight hours a day and spend eight hours sleeping. An hour is enough to travel, to eat, to create. Eight of them, used well, are more than enough for a doctor to do their job. The other sixteen exist for a reason. And yet we keep accepting systems designed for a different era. We measure our days in hours precisely because time has limits — and so does human endurance. A doctor is no exception.

Doctors working twenty-four-hour shifts are doing something anachronistic. I have heard that this practice was implemented by a doctor who used drugs such as cocaine to stay awake. Doctors who deal with life and death ought to be in good condition when working. If a hospital needs doctors around the clock, it can run at least three shifts — but rarely have people working twenty-four hours in a row.

Sometimes I hear people say that everything has already been invented. That is nonsense. We can use imagination and creativity as fuel to persist, resist, and continue developing our societies. We can create new systems.

miércoles, 28 de octubre de 2026

Attic

An attic can be just a storage room, an empty space, a beautiful room, or even a whole flat.

Nowadays in Spain people are talking about housing. Some media use a silly saying or expression from young people to discredit the protesters — but that is misleading. It is looking for anything to point at and ridicule, to discredit.

As with many things, actions can be taken within the limits of the law but remain highly debatable on moral grounds — as when politicians use taxpayers' money to bail out banks with no requirement to pay it back. As the saying goes: they socialise the losses, but keep the profits private.

In Madrid, the mayor sold public housing built with taxpayers' money — housing where people were living — to private real estate companies. They can argue they needed money or had loans to repay, but when your administrator sells off your assets, they are not managing your goods well. How can you choose to manage public goods by handing them to people who believe the state should shrink? That is the school of reducing the state. And the issue behind it is the greed of private companies. Housing — like health, education, and security — becomes something to invest in and extract dividends from, rather than something whose primary purpose is to serve people.

martes, 27 de octubre de 2026

Trap

There seems to be a trap in life. Humans are the species that builds societies, systems, and technology — and yet it is also the species that restricts its own freedom of movement across the planet and requires money to access the resources the planet provides.

This is because of private property, and it makes its influence felt in the development of human societies. It is ironic, then, that private property both helps develop human society and creates restrictions that lead to inequality. But inequality itself is not the problem — the problem is extreme inequality, or worse, a situation where someone can accumulate enough wealth for dozens of lifetimes whilst many people cannot secure enough for a single year. And what leads to this is not private property in itself — it is just a tool. The real problem is hubris, the failure to follow the Golden Rule, individualism, and the absence of empathy.

The trap is not private property. The trap is not technology. The trap is believing that changing the system will change the person. It will not. Only morality does that. We must follow laws to live in society — but for a brotherhood, we must follow good morals and principles.

lunes, 26 de octubre de 2026

Promesa

Una promesa puede hacerse hacia otra persona, o hacia un ente —como en el caso de quienes hacen promesas a santos—. Pero en el fondo es como trasladar a alguien una promesa hecha a uno mismo. Y claro está, la promesa al yo más pequeño. Pienso que incluso las promesas a otras personas son, en el fondo, promesas contigo mismo —porque eres tú quien se compromete a realizar, completar o lograr algo—.

Y puede que romper una promesa con uno mismo sea más fácil que romperla con otra persona, por el sentimiento de compromiso que genera tener a alguien más implicado. Como si uno pudiera excusarse ante sí mismo con más facilidad. Con otra persona, en cambio, no es del todo seguro que funcione así —y según tus principios y valores, te será más difícil no cumplir—.

Una promesa, para su cumplimiento, está entonces ligada a los principios y valores de la persona. Entre esos valores están la disciplina, la coherencia y la integridad —y podemos también llegar al valor principal de tratar a los demás como nos gustaría ser tratados—. Y al propósito de amar, servir y buscar la verdad. Por ello es importante sentar los cimientos en la educación desde la infancia, para facilitar el cumplimiento de las promesas que se hagan a lo largo de la vida.

domingo, 25 de octubre de 2026

Taberna

¿Por qué se crearon las tabernas? Pienso que de alguna forma las distintas mutaciones terminaron en bares, salones de baile, salones de juego, salones de citas. Pero, ¿cuál sería el origen?

¿Un lugar para comer, beber, jugar? Tal vez un poco de todo: un lugar donde reunirte con amistades u otras personas ajenas a quienes conviven en la misma morada. El origen podría estar entonces en la necesidad de relacionarse con otras personas con fines de ocio. Luego el lugar pudo albergar razones distintas al ocio —rebelión, trabajo, negocios—, o al menos cosas más cercanas a él que al ocio puro.

¿Serán las tabernas la mayor distracción de las personas de los siglos pasados, así como ahora pueden serlo los dispositivos electrónicos? Y aún así hubo invenciones y descubrimientos. ¿Quiere esto decir que no estamos tan perdidos como puede parecer —en el sentido de que tengamos menos descubrimientos e invenciones por estar más distraídos—? Algunos sucumbirán y morirán distraídos, pero seguramente habrá quien resulte inmune o desarrolle inmunidad. Siempre habrá quien no le gusten las tabernas, o se canse de los dispositivos electrónicos, o de la distracción que surja en cada época.