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lunes, 15 de junio de 2026

Ubre

La palabra ubre me hace pensar en las ubres de las vacas. ¿Alguna vez han intentado ordeñar una? Creo haberlo intentado un par de veces: la primera, alrededor de los ocho años; la segunda, ya en mis veintes.

La primera vez fue cuando estuve de visita en casa de mi tío abuelo —Erasmo—. Me llevaron todo el día por los terrenos: montando a caballo, cruzando un río —yo lo crucé por un puente, no a caballo—, caminando en el barro —que me llegaba a la rodilla—. Recuerdo intentar tirar de una teta y no lograr que saliera la leche. Parecía que no tenía la fuerza suficiente, aunque tal vez era la técnica.

La segunda vez fue, quizás, visitando alguna granja. Es la que menos recuerdo —no estoy seguro de nada—. Incluso puede que fuera una cabra y no una vaca. Pero tengo un vago recuerdo de haberlo intentado y de haber tenido mejor resultado que de niño. Creo que la diferencia estuvo en la técnica: la primera vez solo tiraba de la teta, mientras que la segunda alguien me indicó que debía apretar con el pulgar desde arriba y así lograr que saliera la leche.

Esta es una de las cosas que creo todos deberíamos experimentar: de niños, de adolescentes y de adultos. No basta con que te lo cuenten —debes hacerlo, y además repetirlo—. El caso que siempre me viene a la mente son los primeros auxilios. ¿Saben realizarlos? Yo no. He visto varios vídeos, pero nunca he practicado, y por eso creo que no sabría hacerlo cuando importara. Es uno de los casos donde la educación puede y debe mejorar.

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