Cuando todo parece fragmentarse, solemos reaccionar cerrándonos, señalando culpables o simplificando problemas complejos. La globalización e internet facilitan la fricción de ideas, de formas de ver la vida; también el bullying, y el aprender —para bien o para mal— una forma de juzgar común.
«Si en casa no has aprendido, si en el aula no has aprendido, la vida te enseñará», es un dicho común.
Hoy, gran parte de ese aprendizaje está ocurriendo en internet, donde se produce un choque constante de ideas. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos educados para discernir la verdad?
Conocer es lo que nos hace libres
El ser humano no se libera negando lo que no entiende, sino conociéndolo.
La ignorancia no solo limita el pensamiento, también limita la empatía.
Aprender es lo que permite crecer. Y crecer implica confrontar ideas distintas, incluso aquellas que no compartimos. No para adoptarlas, sino para comprenderlas, analizarlas y, si es necesario, rechazarlas con criterio.
Religión y espiritualidad: conocimiento, no catequesis
Cuando se habla de enseñar religión en la escuela, muchos imaginan imposición, dogma o adoctrinamiento. Esa imagen parte de una experiencia histórica concreta, pero no tiene por qué ser así.
¿Y si se plantea desde otro enfoque?:
- Un enfoque laico
- Estudio comparado de religiones y tradiciones espirituales
- Comprensión de su impacto cultural, ético y filosófico
- Análisis crítico de sus luces y sombras
Enseñar religión no para enseñar qué creer, sino para enseñar a pensar sobre aquello que millones de personas creen.
Una transición histórica que exige algo más
Las sociedades atraviesan ciclos. Las crisis no son solo fallos del sistema, sino señales de que la conciencia colectiva ha cambiado y las instituciones no han sabido acompañarla. Y las religiones, son aún más lentas que las instituciones gubernamentales.
Creo que estamos dejando atrás una era centrada en el conocimiento técnico para entrar en una etapa donde lo esencial será:
- El juicio
- La ética
- La filosofía
- La capacidad de convivir
No es casualidad que, en paralelo, emerja con fuerza la inteligencia artificial.
La IA y el nuevo valor humano
Lo que diferencia al ser humano de la máquina es su capacidad de discernir, de valorar, de asumir responsabilidad moral. El ser humano usará la inteligencia artificial como herramienta, pero debe tener criterio para decidir cómo y para qué usarla.
Eso no se improvisa.
Se entrena desde la educación.
Una sociedad que no educa en valores, ética y espiritualidad delega el juicio en algoritmos o en impulsos primarios. Podemos caer en un intelectualismo carente de sentido humanista, sin propósito.
El error de los debates simplistas
Seguimos atrapados en discusiones: capitalismo o comunismo, derecha o izquierda, nosotros o ellos.
Pero ningún sistema económico ha erradicado la miseria humana.
Porque el problema de fondo no es el sistema, es no seguir la regla de oro, la deshumanización del otro.
Cuando alguien deja de considerar humano al que tiene enfrente, todo se vuelve justificable. La humanidad se ha desarrollado y, gracias a ese desarrollo, han ido surgiendo nuevos sistemas; no es que la humanidad avance gracias a los sistemas. Cuando un sistema se vuelve obsoleto, surgen crisis sociales y, a partir de ellas, nuevos sistemas.
¿Estamos en una etapa de crisis?
¿Y, por lo tanto, en proceso de transformar el sistema actual?
Objeciones habituales y respuestas desde cada postura
Objeción desde la izquierda: «La religión es una herramienta de control»
Es cierto que históricamente la religión ha sido usada para justificar abusos de poder. Negarlo sería ingenuo.
Precisamente por eso, no enseñarla deja el terreno libre a la manipulación.
Desde una postura progresista, una educación laica en religión:
- Desmitifica el poder religioso
- Fomenta el pensamiento crítico
- Evita que la fe sea monopolio de líderes o instituciones
Conocer es emanciparse.
La ignorancia, en cambio, es el caldo de cultivo del fanatismo.
Objeción desde la derecha: «Estamos desbordados, especialmente por el islam»
Este miedo existe, en algunos países de Europa, y no se combate negándolo, sino abordándolo con realismo.
Pero la falta de conocimiento no protege la identidad, la debilita.
Desde una postura conservadora:
- Conocer el islam no implica adoptarlo
- Comprender sus diferencias permite defender mejor los valores propios
- La integración es más eficaz cuando hay formación, no cuando hay miedo
- Una sociedad segura de sí misma no teme estudiar lo que la desafía.
Objeción desde el laicismo radical: «La escuela no debe tocar lo espiritual»
Excluir toda reflexión espiritual no es neutralidad, es empobrecimiento cultural.
Desde una postura laica:
- La religión es un fenómeno humano, histórico y social
- Ignorarla es ignorar una parte esencial de la humanidad
- Estudiarla no vulnera la libertad de conciencia, la fortalece
Objeción pragmática: «Hay cosas más urgentes que enseñar religión»
La pregunta es: ¿qué es más urgente que aprender a convivir?
La violencia, la polarización y la deshumanización no se solucionan solo con más matemáticas o tecnología.
La educación en valores no compite con otras materias, las sostiene.
Educar para la hermandad
No se trata de que todos crean lo mismo.
Se trata de que todos aprendan a juzgar mejor.
Una educación que incluya religión, filosofía, ética y espiritualidad no busca uniformar, sino preparar personas capaces de:
- Reconocer al otro como humano
- Discernir el bien del mal
- Asumir responsabilidad moral
- Aportar lo que ninguna IA puede replicar
Si queremos avanzar como sociedad, no basta con saber más.
Necesitamos ser más conscientes.
Y eso empieza por atrevernos a educar allí donde durante demasiado tiempo solo hemos reaccionado con miedo o silencio.

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